De la Leona Dormida a la Tesorito

Hay canciones que tenemos guardadas en nuestro cerebro tan recónditamente que sí nos preguntan por ellas, no tendríamos ni idea de que hablan, pero que basta con unas cuantas notas para recordarla al pie de la letra. Las cantamos a todo pulmón con unas bebidas encima y seguimos sin saber, como es que las aprendimos. Creces, te encuentras ante una bola de amigxs ebrixs, todas las canciones que cantaba tu mamá y tus tías te hacen sentido, las cantas y te deslizas hacia una vida señoril.
Debo aceptar, que antes me daba una vergüenza terrible que mis amigxs supieran que yo disfrutaba de unas cumbias o de la leona dormida, pero hoy, no podría importarme menos.

Es momento de compartir mis mayores gustos culposos, unos más que otros, unos más feos, unos maravillosos y por último, unos que amaba y después de poner dos segundos de atención a la letra, se tendrán que ir al bote de la basura.

Ese hombre que tú ves ahí | Lupita D´alessio
Es claro que Lupita o sus escritores no tenían idea de la sororidad, pero no venimos a juzgar a nadie, ¿verdad? Pero en esta canción solo escuchamos una mujer harta de ese enano vanidoso.

La gata bajo la lluvia | Rocío Durcal
El retrato de una buen affair de una noche. Una mujer que puede tener un encuentro casual y seguir con su vida, aunque no debió pedir por nada.


Así no te amara jamás | Amanda Miguel
Ay, Amanda, qué vamos a hacer con tu canción? Es tan pegajosa, duele hasta el tímpano, pero sí, deberías dejar con toda dignidad que siga su romance en paz y no decirle estúpida a la otra chica. Mejor deberías hablar con ella y dejar al individuo ambas.

A esa | Pimpinela
Bueno, aquí creo que todxs hemos tenido un problema al saber que este dúo musical está compuesto por hermanos. El segundo conflicto se da al ver a estos dos cantando esta canción por un parque con toda tranquilidad. Y por último, creo que Lucía esta haciendo el reclamo a la persona equivocada, pero coincidimos en que seguro el vato tiene puras miserias.

Detrás de mi ventana | Yuri
Lo que Yuri nos narra es una historia familiar, para muchas, en experiencia propia de muchas mujeres que nos rodean. No sabemos en que termina la historia, pero el que este harta es un avance importante. Y claro el «destino disfrazado de asesino» es lo mejor de la canción, pero para ser de la mente de Arjona, a nadie le sorprende, ¿verdad?

Déjame volver contigo | Dulce
Dulce tiene un amplio repertorio de canciones de mujeres sumisas, pasando por «Tu muñeca», «Heridas» y coronándose con la aquí presente. Simplemente me revuelve el estómago escucharla cantando que está dispuesta a ser la esclava o lo que tenga que ser de alguien con tal de que vuelva con ella. Lo siento Dulce, tenemos que terminar.

A qué no le cuentas? | Ednita Nazario
Hablamos de pertenencia, infidelidad, violencia emocional y demás tragedias, lo bueno es que Ednita se arma de valor para enfrentar esa relación tormentosa.

A la que vive contigo | Manoella Torres
Similar al caso de Ednita, pero menos retadora y con mucha más tristeza.

Dos mujeres, un camino | Laura León
Bueno, la misma historia de las dos anteriores, pero más guapachosa y drámatica, con esta combinación, se convierte en mi favorita. Lo siento, pero la tesorito, no se abandona nunca.

Es relevante las historias que por años y años han cantado estas mujeres poseedoras de extraordinaria voz y capacidad histriónica, también es importante mencionar la cantidad de mujeres que se han sentido identificadas con estas letras bárbaras, pero lo realmente alarmante es que todas estas canciones han sido escritas por varones. ¿Sorpresa?